ADORACION DEL PIE

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ADORACIÓN DEL PIE FEMENINO



Sin duda todos los lectores de Sumissa/Perverssa tienen cumplido conocimiento del tremendo potencial erótico del pie femenino, y toda la parafernalia que puede llegar a concentrarse en torno a este auténtico fetiche. Así que el presente monográfico no os va a descubrir algo completamente desconocido, pero sí que tiene por misión profundizar en el tema, ampliar y esclarecer algunos puntos que pueden ser de interés general.

 

 

El Ambiente:

Como para cualquier otro tipo de relación, es conveniente disponer un ambiente, una atmósfera propicia que nos proporcione comodidad, relax y buen rollo en general, si bien puede variar en función del tipo de sesión que se quiera montar, o si la sesión se dedicará a los pies exclusivamente o servirá de prólogo a otros juegos.
Lógicamente, debemos conseguir un ambiente íntimo y cerrado, una música tranquila y sedante de fondo que no nos distraiga pero filtre ruidos externos (tráfico, vecinos, etc.) y nos proporcione un ánimo adecuado; es un complemento recomendable, si la sesión la montamos en casa. Los elementos de los cuidados, mimos, adoración del pie en definitiva, tales como cremas suavizantes, desodorantes, esmaltes para uñas, pinceles, algodones, etc deben estar fácilmente a nuestro alcance, y aceptablemente ordenados; nada para cortar el buen ambiente establecido como ponerse a enredar en el armario en busca de ese color para las uñas que no aparece y no aparece.
El olor es un factor que sin duda caracteriza a los pies. Por lo tanto, y según las preferencias de los partícipes, acentuaremos o disminuiremos el olor de los mismos. Los pies son una zona del cuerpo donde la transpiración es mayor, en cantidad y olor, debido a su vinculación con la circulación sanguínea y el calor, así como la normalmente escasa capacidad de evaporación del sudor debido al calzado. También depende de cada persona presentar más o menos olor por su propia naturaleza.
Si el olor no nos agrada, pues realizaremos la sesión con los pies recién lavados, y comenzando por aplicarles una crema perfumada.
Para acentuarlo, es tan simple como usar un rato antes de la sesión medias lo más sintéticas posible y calzado cerrado.
Los hombres somos seres muy visuales, así que a modo de preámbulo de la sesión es muy recomendable dar un breve paseo caminando detrás de nuestra Mujer, luciendo en sus pies su más excitante calzado, aumentando nuestro deseo y devoción por ellos, para terminar en el sitio donde se llevará a cabo la sesión, subiendo por las escaleras uno o varios pisos, según preferencias, para poder contemplarla más de cerca y desde abajo, un punto de vista mejor aún que el habitual.
Por último, en torno al ambiente, también hay que decir que la variedad es positiva, y hay quienes disfrutan de otros entornos a la hora de disfrutar de los pies femeninos como la playa o el monte, si bien es cierto que en verano es difícil encontrar playas tranquilas para jugar bien a gusto.
Estos entornos naturales nos ofrecen la nada desdeñable ventaja de poder observar con deleite durante largo rato los pies que adoramos, calzados a nuestro gusto o descalzos, mientras caminan, sin que elementos ajenos propios del medio urbano nos distraigan e impidan esta contemplación.

Pies calzados y descalzos:

En el ámbito del fetichismo del pie femenino, éstas son las dos maneras opuestas de ver y desear el objeto de adoración. Podemos entender estas dos maneras de presentación del pie como un símbolo de la Mujer, pues podemos admirarla, desearla, etc. completamente desnuda, sin ninguna ropa ni adorno como un elemento de belleza pura y natural. Lo mismo sucede con el pie que la representa, más adecuado aún si lo contemplamos en la playa, el monte u otro medio natural.


Por el contrario, el pie “vestido” con medias, zapatos, sandalias, botas, algún adorno... es el extremo opuesto, pero no menos atractivo, tal
vez más, cuestión de gustos. En este estado tenemos ante nosotros la sofisticación, el ornamento, la decoración, incluso la acentuación del sentimiento que la Mujer nos quiere inspirar, como sensibilidad y ternura con unas sandalias, o bien dominio enérgico con unas botas de caña alta.
Evidentemente, el pie calzado ofrece una clarísima ventaja (al menos según mi punto de vista) frente al descalzo, y es, precisamente, poder descalzarlo, del mismo modo que sucede con una mujer vestida, aunque sea sólo con ropa interior. Es indudable que tanto desnudar cono descalzar a una Mujer es un placer en sí mismo y lo podemos aprovechar con los pies calzados, disfrutando de su descubrimiento, de su progresiva desnudez ante nosotros, como un verdadero strip-tease en que el protagonista de la seducción es el pie femenino.

Adornos:

Dejando de lado el calzado, la belleza intrínseca del pie femenino puede ser hábilmente realzada mediante el empleo de determinados complementos o adornos, al igual que sucede con casi cualquier cosa que suscite un interés estético. Los detallaremos a continuación:
 


-Tobilleras: Básicamente son cadenitas que cierran el perímetro del tobillo, aunque hay muchas variaciones, desde la clásica de eslabones pequeñitos, plateada o dorada, hasta piezas de cuentas grandes, visibles desde lejos. También se da el caso de usar finos pañuelos anudados en el tobillo, en un divertido guiño hacia el bondage, o varias combinaciones entre modelos de uno y otro tipo.
Una evolución de la tobillera que ya no lo es propiamente consiste en una cadenita tobillera unida mediante otra cadenita al dedo medio del pie, decorándolo así en toda su longitud y dándole una imagen más estilizada y elegante.

-Tatuajes: Los tobillos son la zona favorita a la hora de decorar con un tatuaje, ya sea alrededor de todo el contorno o en un punto concreto. Los de contorno suelen ser más habituales, como si fuesen una tobillera permanente en la piel, y como las tobilleras, de los más diversos motivos y tamaños: guirnaldas con flores, diseños geométricos, alambre de espino, etc.

Habría que diferenciar entre tatuaje auténtico, indeleble y para toda la vida, doloroso de aplicar, en especial en una zona sensible como los pies y tobillos, y el falso, que son pegatinas o pintura que duran bastante, nunca definitivos y son indoloros en su colocación. Estos últimos tienen además la ventaja estética de poder variar de diseño cada cierto tiempo, como se haría con las tobilleras.
Este predominio del tobillo no implica que no se lleven a cabo tatuajes en otras partes del pie, que sí se hacen, incluso en ocasiones intencionadamente en partes poco visibles de éste, como una imagen sólo para los ojos de unos pocos elegidos.

-Anillos de pie o “toerings”: Debido a la distinta morfología de los dedos de los pies respecto a los de las manos, los anillos para dedos de pies son abiertos y lo bastante flexibles como para poder colocarlos abiertos y holgados alrededor del dedito para luego ajustarlo a su diámetro y que no pierda ajuste.
En este caso también contamos con multitud de variedades en cuanto a anchura, diseño, etc. como sucede con los anillos de los dedos de las manos.
Siempre que no se hagan incómodos, se pueden llevar varios anillos, probando combinaciones que resulten especialmente bellas. Es un maravilloso ejercicio para el adorador de pies poder quitar o colocar estos anillos con su boca en los dedos que se le indique.
-Esmalte de uñas: Sin duda el más clásico de los adornos del pie femenino, y también un clásico en las tareas (y placeres) del adorador del pie femenino, como puede verse en “Lolita” de Stanley Kubrick a un James Mason enamorado y obsesionado con su Lolita, pintándole con esmero las uñas de los pies a la protagonista.
En este caso contamos, cómo no, con todos los colores del arco-iris y bastantes más, pudiendo pintar cada uña un color o todas iguales, buscando combinar con colores de la ropa o de otros adornos, etc.

-Pies barrocos: Definimos así a los pies que reúnen todos o una buena parte de estos ornamentos hasta aquí comentados, pudiendo resultar incluso recargados estéticamente, pero eso, como todo, es cuestión del gusto de cada cual.

Medias:

Las medias, como cualquier otra prenda, tienen la función de mantener el calor corporal, de hecho, en invierno las mujeres las suelen llevar por debajo de los pantalones, al menos, en sitios particularmente gélidos como Vitoria. Pero es de todos sabido que esta prenda ha trascendido con mucho esta misión inicial para convertirse en una de las prendas femeninas más seductoras. De hecho, las medias realzan y mejoran la forma de las piernas, le dan volumen si son algo delgadas, y las estilizan si son algo gruesas, además de dotarlas de tonalidades más atractivas a nuestros ojos.
Precisamente, en cuanto a colores, hay una amplia gama, con o sin brillo, incluso estampadas, aunque los devotos de los pies suelen preferir los modelos más clásicos y elegantes.
Los materiales que la componen en la actualidad incorporan un porcentaje relativamente alto de fibras sintéticas, siendo casi imposible encontrar medias de seda al 100%.

Los tipos de medias son tres: Las autoadhesivas, que incorporan una liga decorativa en el extremo superior, que se ciñe al muslo ya sea por medio de elástico o por medio de una banda de silicona que se adhiere suavemente a la piel. Este último tipo es más aconsejable, pues no sólo se evita el perjuicio estético de ver el muslo estrechado en la parte superior por la liga, pudiendo gozar de la visión de su forma natural, sino que evitamos riesgos de posibles varices, a las que muchas mujeres son por desgracia propensas.
Los pantys son las medias más de “batalla”, de llevar todos los días por su bajo precio, y en especial en invierno porque son las que más protección ofrecen contra el frío. Pero en contra de su fama de prenda antierótica en contraposición a los otros tipos de medias, existen determinados tipos de pantys abiertos en la entrepierna, que descubren el sexo delante y buena parte del culo por detrás, que también dan su juego.
El último tipo son las que se ponen exclusivamente con liguero, pues son individuales, pero no autoadhesivas, es decir, se caerían sin la sujeción del liguero. Ni que decir tiene que esta última combinación es el clásico entre los clásicos del erotismo.
Es todo un ejercicio de exhibición de sensualidad el acto de una mujer al colocarse las medias: primero cubre cuidadosamente su pie, después la sube estirando hasta la rodilla, para terminar enfundando su muslo, con la casi totalidad de su pierna enfundada en la media. Por último, abrocha los cierres del liguero en la parte superior. Lo mismo puede decirse del acto de quitarlas, tanto si es ella misma o su pareja quien realiza la acción: soltar los cierres del liguero lentamente, con cariño, y a continuación enrollándolas hacia abajo, desnudando progresivamente la pierna, hasta quitarlas descubriendo el pie.


Es muy habitual que los adoradores de pies sientan también pasión por las medias, y sientan un placer especial a la hora de contemplar, besar, acariciar, mimar, adorar en definitiva, los pies de su amada vestidos con medias. En este punto cabe comentar el aspecto del olor que presentan los pies según el material de las medias que vistan. Los materiales naturales, como lana, seda y algodón permiten una muy buena transpiración del sudor, en especial la seda, mientras que los materiales sintéticos como lycra o nylon, la impiden, de modo que estos últimos favorecen el desarrollo de las bacterias del sudor no evaporado, que son las causantes del olor característico del pie. Como siempre, “para gustos están los colores”.

Calzado:

Al contrario de lo que sucede con elementos anteriormente descritos, como anillos y tobilleras, incluso las medias, el calzado oculta más que realza el pie femenino. Hasta en el caso de las sandalias, camuflan y matizan la libre sensualidad del pie desnudo bajo una jaula de urbanismo y sofisticación. Esto tiene su lado positivo, indudablemente. Ocultar el objeto de deseo, dejando volar la imaginación, es una de las mejores estrategias de la seducción y el erotismo, sin olvidar que además, de este modo, podemos tener el privilegio de desnudar esos pies objeto de deseo, desvelando el misterio que se nos ocultaba.
Es más, podríamos considerar al calzado femenino como otro fetichismo paralelo, puesto que usurpando el protagonismo de los propios pies, puede llegar en ocasiones a convertirse en objeto de adoración cuando el sumiso recibe órdenes de besar, lamer, acariciar, etc, las botas o zapatos que visten los pies de su Ama. Aunque sus pies perciben y participan de estas muestras de sumisión y veneración, es el calzado el protagonista de las atenciones.


Por otro lado, es curioso observar cómo el calzado femenino de tacón ha evolucionado, en su función de realzar la belleza femenina en el marco de una sexualidad primaria y convencional, haciéndola más alta y proporcionando un contoneo de caderas más atractivo, para ser en sí mismo objeto de deseo y símbolo de feminidad. Pongo como ejemplo el logo de la revista Sado-Maso, dos pies atados por los tobillos, calzados con zapatos de imposible tacón.

 

 

 


 

 



Caricias:

Las caricias en el pie pueden variar entre simples roces con las yemas de los dedos hasta masajes fuertes que se dan en sesiones de reflexología.
Es de todos sabido que los pies poseen gran cantidad de terminaciones nerviosas, siendo casi tan sensibles como los pezones femeninos. La parte más sensible es el centro de la planta; el adorador de pies puede empezar por unas suaves cosquillas, alternando con masajes más neutros para mantener la sensación dentro de lo soportable. Aunque esto nos pueda causar una cierta impresión de un cambio de roles, sigue siendo la Mujer la que recibe las atenciones de su adorador, dentro de lo que son las preferencias y criterios de Ella. Incluso si, como nos atrevemos a sugerir, el adorador ata los tobillos de la Mujer para que ésta pueda experimentar la intensidad del cosquilleo en su plenitud sin verse sometida a movimientos espasmódicos reflejos que le impedirían este disfrute.
Al cabo de unos minutos, las cosquillas se tornarán gradualmente en vértigo y excitación sexual. El adorador deberá cambiar entonces a un masaje más enérgico y firme, menos excitante, para relajar y canalizar las sensaciones conseguidas, siempre teniendo en cuenta la simetría corporal: lo que haga con un pie deberá hacerlo con el otro. Conseguirá así el bienestar de su pareja, y un placer relajado y tranquilizador, que servirá de prólogo a los besos.

Besos:



Son el contacto de los labios con los pies objeto de adoración. Los labios, otra de las partes del cuerpo con mayor sensibilidad y claramente vinculados a la sexualidad más convencional, son aquí medio de expresión de la pasión y sensualidad que provocan los pies que besamos. Es este contacto además una expresión genuinamente clásica de sumisión, incluso en medios “formales”, como en la Biblia o cartas de protocolo.
Los besos, consistentes inicialmente en apoyar los labios en los pies, deberán recorrerlos por entero, con especial atención a la sensibilidad de la planta. Es aconsejable, aunque no imprescindible, empezar besando los dedos, con besos suaves, para ir subiendo por el empeine, mientras acariciamos simultáneamente la planta o el dorso. Al igual que en el sexo genital, es recomendable dejar la planta para el final, después de haber estimulado otras zonas. En la planta conviene dar besos ni demasiado fuertes como para provocar sensación de cosquillas o vértigo ni demasiado suaves como para que no produzcan placer alguno. Como en todo, el diálogo es fundamental y la pareja debe hacernos saber qué tipo de besos, zona, intensidad, etc. prefiere.

Arte de Lamer:

La lengua es un órgano claramente erótico, y en el caso del adorador del pie, su favorito a la hora de entablar contacto físico con el mismo. Si podemos considerar lo anteriormente expuesto sobre besos como “piquillos” o besos ligeros, la utilización de la lengua equivaldría a besos “de tornillo” o con lengua, mucho más lascivos y sexuales.
Como cualquier juego sexual, conviene realizarlo sin prisas, alargándonos en las caricias linguales todo lo que nos apetezca, perdiendo, incluso, la noción del tiempo. Podemos empezar jugueteando con los deditos, explorar los espacios entre ellos, remontar la suave cuesta del empeine, pasar de un pie a otro, cambiar de posición para lamer el talón, la planta, etc. hay montones de posibilidades y la sensación de goce y bienestar incomparable.
Una idea interesante es que el adorador lama los pies de su Señora con los ojos vendados, para disfrutar con mayor plenitud de las sensaciones que su lengua y olfato transmitirá a su mente, sin ser distraído por imágenes, además del efecto aumentativo de la sumisión y dependencia que provoca ser privado de la visión.
Concediendo el tiempo suficiente a la acción de lamer los pies, comprobaremos que esta única actividad puede conducir a un aumento progresivo del placer y a los umbrales del orgasmo. Lamiendo podemos experimentar sensaciones verdaderamente apasionadas, que nos llevan a desear introducir el objeto de deseo en nuestra boca, alternados con momentos de mimos y ternura.

Pies y sexo:

Al contrario que en la nuestra, en la cultura hindú se considera el sexo como algo no sólo admitido, sino deseable y motivo de celebración, disfrute y perfeccionamiento. Un anticipo terrenal de los placeres del más allá, incluso. Así, no es extraño ver en templos relieves que representan las más variadas posturas sexuales, absolutamente explícitas. En una de esas imágenes puede observarse a un hombre que satisface a seis mujeres a la vez: Una con su miembro, otra con su lengua, otras dos con las manos y dos más con los dedos gordos de los pies.
Como en nuestra cultura se ha venido considerando el sexo como algo prácticamente sinónimo del mal y el pecado, y los pies como algo más bien despreciable por ser la parte más baja de la persona y siempre en el suelo, es más bien chocante la idea de unir ambos elementos, pies y sexo.
Pero esto es hasta que con una mente libre de prejuicios y trabas psicológicas, se plantea la idea. Y se lleva a cabo.
Como exponíamos antes, se puede alcanzar el orgasmo sólo mediante las caricias, besos y la acción de la lengua y la succión sobre ellos, pero también mediante el empleo de los mismos como parte activa. En definitiva, se trata de realizar la masturbación utilizando los pies.
La Mujer dispondrá a su adorador tendido en el suelo boca arriba (a sus pies) completamente desnudo, o bien con indumentaria de sesión, mientras ella puede estar cómodamente sentada en una silla a un lateral de él, de modo que pueda desplazar con un simple movimiento ambos pies de la boca a los genitales de su adorador. De este modo podrá empezar dándole a besar, chupar y lamer los pies, para paulatinamente destinar uno de ellos a acariciar los testículos y pene de su rendido siervo, aumentando su excitación de modo progresivo mientras éste sigue con su excitante tarea de adorar uno de los pies de la Mujer.
Hay que poner cuidado a la hora de masturbar con los pies, pues las piernas tienen mucha más fuerza que las manos y se debe vigilar la presión y los vaivenes que se aplican al miembro del adorador, hasta conseguir su orgasmo. No olvidéis que debe agradecéroslo...
Este juego tiene otra importante faceta subconsciente, y es que el sumiso relaciona así la adoración de los pies de la Mujer con su placer, consiguiendo que a nivel subconsciente esté deseando adorarlos.

Pies y SM:

Está muy claro el significado de humillación y sumisión que implica estar literalmente a los pies de alguien. Si En una sesión de dominación se procura que la parte sumisa esté por debajo de la dominante, ordenándole que se ponga de rodillas o a cuatro patas, cuando se le ordena que acaricie, bese, lama o mime los pies de la parte dominante, se le pone al nivel de lo más inferior de la parte dominante.
La adoración de los pies o del calzado es uno de los elementos más habituales dentro de la Dominación Femenina. Incluso puedo comentar a título personal que la primera sesión SM en la que participé, lo primero que me ordenó hacerle la que fue mi Ama, en cuanto me tuvo desnudo, arrodillado y con los ojos vendados, fue besarle los zapatos. Se consigue por medio de esta actividad una muy positiva sensación de dominio y control por parte del Ama, y de sometimiento y entrega por parte del sumiso, además de la fascinación que siempre procura la administración y aceptación, en cada caso, de prácticas de humillación.
Y hablo de humillación, pero no de castigo o corrección, pues es una práctica que no deja de satisfacer al adorador de los pies, al poder atender los pies de su adorada Ama, rendirles culto como a cualquier otra parte de su idolatrado cuerpo, besarlos, tomarlos en sus manos y acariciarlos, lamerlos... hacerles sentir su pasión. Y, naturalmente, a través de esta práctica, expresar su entrega a su Ama y sentirse realizado como su esclavo.

Hasta aquí este informe sobre la adoración del pie femenino, en el que, posiblemente, echéis cosas en falta y cosas de más. Es algo que sucede con cualquier recopilación, sencillamente porque las recopilaciones nos las dan hechas por otras personas que no tienen exactamente nuestro mismo criterio.
Por tanto, mi sugerencia es que hagáis como con las recopilaciones musicales de algunas décadas: eliminar lo que no os convenza y añadir cosas de vuestra propia cosecha, para realizar vuestra propia recopilación, tomando este modesto estudio como base. Y es que en la inventiva y en la renovación está la clave de lo que realmente buscamos todos: diversión.


 

Vik

Textos de interés

 

 
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